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Talleres de BDSM en Tijuana: The Consent Club

·3798 palabras·18 mins
Tabla de contenido

Talleres de BDSM en Tijuana: lo que hace diferente a The Consent Club#

Si buscas “taller de BDSM en Tijuana” — y sé que lo has hecho, porque yo lo hice antes de que existiera este sitio — encuentras poco. La búsqueda tiene demanda real, los resultados no la responden. Eso me dice dos cosas: que la curiosidad existe, y que el espacio informativo está casi vacío.

The Consent Club llegó a llenar parte de ese espacio. No voy a mentirte: cuando lo descubrí, mi primera reacción fue escepticismo. ¿Un taller de BDSM en Tijuana? ¿Con estructura, con instructores, con precio accesible? Tardé en creerlo. Pero lo investigué, lo documenté y acá te cuento lo que encontré para que formes tu propio criterio.


Tabla de contenidos
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  1. ¿Qué es The Consent Club y por qué importa en Tijuana?
  2. ¿Qué aprende una persona en los talleres de BDSM de The Consent Club?
  3. El taller de consentimiento en Tijuana: el pilar que lo sostiene todo
  4. Formato, duración y precios: lo que necesitas saber antes de inscribirte
  5. ¿Para quién son estos talleres? (Y para quién no)
  6. Privacidad y seguridad en los talleres: cómo protegen tu identidad
  7. Por qué el formato presencial hace diferencia en el aprendizaje kink
  8. La comunidad detrás del taller: lo que pasa después de la sesión
  9. Cómo inscribirse a los talleres de BDSM en Tijuana
  10. Preguntas frecuentes

¿Qué es The Consent Club y por qué importa en Tijuana?#

The Consent Club es un espacio de educación y comunidad kink con sede en Tijuana. Organiza talleres presenciales sobre BDSM, consentimiento negociado, dinámicas de poder y exploración erótica. El nombre no es decorativo: el consentimiento es literalmente el eje de su propuesta pedagógica.

¿Por qué importa que exista en Tijuana específicamente? Porque el contexto local lo complica todo.

Tijuana tiene una reputación construida sobre décadas de turismo sexual, consumo de cuerpos y una industria nocturna que mercantiliza el deseo. Eso no es lo mismo que una comunidad kink. Son mundos distintos con lógicas distintas. Pero la confusión entre ambos es real, y tiene efectos concretos: quien busca explorar el BDSM con conciencia, con negociación, con estructura, choca contra un ecosistema que no lo entiende o lo mezcla con otra cosa.

The Consent Club existe en ese contexto. Lo que hace es separar esas dos cosas con claridad: hay una diferencia entre consumir y explorar, entre un servicio transaccional y una práctica negociada entre pares. Sus talleres operan en el segundo registro (Barker, 2013).

Eso, en Tijuana, no es poco.


¿Qué aprende una persona en los talleres de BDSM de The Consent Club?#

Depende del taller. No hay un único formato ni un único tema. Lo que encontré al investigar la oferta es una serie de módulos que cubren distintos aspectos del universo kink. Te cuento los ejes principales.

Fundamentos de BDSM
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El BDSM es un acrónimo que agrupa varias prácticas: Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo. No todas las personas que practican BDSM hacen todo eso — la mayoría se especializa en algún subconjunto según sus intereses. Los talleres de fundamentos cubren el panorama general: qué es cada cosa, cómo se diferencia una práctica de otra, y qué implica cada una en términos de acuerdo previo y gestión de riesgos.

Si te interesa tener un mapa conceptual antes de cualquier práctica, este es el punto de entrada. Para una introducción más amplia, el artículo sobre cómo empezar en BDSM: primeros pasos seguros para principiantes cubre bastante terreno.

Negociación y límites
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Un tema que los talleres trabajan con bastante profundidad: cómo hablar de lo que quieres y de lo que no quieres antes de cualquier escena (sesión de juego). Eso incluye cómo usar safewords (palabras de seguridad, señales acordadas previamente para pausar o detener una actividad), cómo identificar tus propios límites, y cómo comunicarlos sin que la conversación se vuelva incómoda o performativa.

La investigación de Barker (2013) es útil aquí: hay una diferencia muy concreta entre el consentimiento tal como aparece en la cultura popular —ambiguo, implícito, romantizado— y el consentimiento tal como lo trabaja la comunidad kink —explícito, revisable, continuo. Los talleres enseñan el segundo modelo.

Prácticas específicas con énfasis en técnica y seguridad
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Algunos talleres se enfocan en prácticas particulares. Bondage (técnicas de atadura), shibari (técnicas japonesas de atadura con cuerda), impacto (el uso consensuado de golpes como elemento de juego), exploración sensorial. En cada caso, el énfasis no es solo “cómo se hace” sino “cómo se hace con seguridad y con acuerdo explícito del otro”.

Dinámicas D/s (Dominación / Sumisión)
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Las dinámicas de poder son uno de los temas más complejos del BDSM y también de los más mal entendidos. Los talleres los abordan desde un ángulo que no suele aparecer en el contenido popular: el poder se cede voluntariamente, se puede recuperar en cualquier momento, y la persona que asume el rol sumiso tiene tanto control sobre la dinámica como quien domina. Eso parece contraintuitivo hasta que lo entiendes bien (Turley, 2016).

Aftercare
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El aftercare (cuidado posterior) es lo que sucede después de una escena: cómo reintegrarse emocionalmente, cómo reconocer y atender la respuesta fisiológica y emocional que puede seguir a una sesión intensa. Es uno de los temas más subestimados por quienes empiezan, y uno de los más trabajados en los talleres serios.


El taller de consentimiento en Tijuana: el pilar que lo sostiene todo
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Si tuviera que señalar un solo taller que resume la propuesta de The Consent Club, sería el de consentimiento. No porque sea el más vistoso — no lo es — sino porque es el que más falta hace.

El consentimiento en el BDSM no es un trámite. Es una práctica activa que requiere entrenamiento. Suena fuerte decirlo así, pero es la realidad: la mayoría de las personas no tenemos herramientas concretas para negociar lo que queremos, para decir “hasta aquí” en tiempo real, para escuchar un “no” sin tomarlo como rechazo personal, o para revisar acuerdos cuando algo cambia.

El taller trabaja esto de forma directa: qué es el consentimiento entusiasta (un sí activo, no la ausencia de un no), cómo se sostiene a lo largo de una sesión, cómo se comunica el cambio de opinión sin drama y sin consecuencias desproporcionadas. También aborda el concepto de SSC (Safe, Sane, Consensual — Seguro, Cuerdo, Consensuado) y RACK (Risk-Aware Consensual Kink — Kink Consensuado con Conciencia del Riesgo), dos marcos éticos que la comunidad kink usa para evaluar prácticas.

Si te interesa profundizar en la filosofía detrás de estos principios antes del taller, el artículo sobre qué es sex positive: filosofía, principios y por qué importa tiene un buen contexto.

Lo que diferencia el abordaje del taller de otras fuentes es que no se queda en lo declarativo. No es un manifiesto sobre la importancia del consentimiento. Es una sesión práctica: ejercicios de comunicación, roleplay de negociación, herramientas concretas que se pueden usar esa misma noche si se quiere.

Eso cambia algo. Tengo preguntas concretas en mi libreta sobre cuánto retiene la gente después de un taller de tres horas versus una lectura. Lo que sí puedo decir es que el formato grupal presencial genera algo que la lectura sola no genera: la práctica en tiempo real con otros, con sus reacciones, con sus dudas, con sus silencios (Kudryatsev et al., 2010).


Formato, duración y precios: lo que necesitas saber antes de inscribirte
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Formato general
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Los talleres son presenciales, en grupos pequeños. El espacio es discreto — la ubicación exacta se comparte al confirmar la inscripción. El tamaño reducido del grupo no es accidental: permite interacción real, preguntas sin micrófono y un nivel de seguridad que un evento masivo no puede ofrecer.

Hay talleres introductorios y talleres intermedios. Algunos son únicos (una sola sesión de dos a cuatro horas), otros son módulos que pueden tomarse en secuencia. La oferta cambia según la temporada, así que lo mejor es revisar la programación actualizada directamente en el canal oficial de The Consent Club.

Duración
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Los talleres varían entre dos y cuatro horas dependiendo del tema. Los de prácticas específicas tienden a ser más largos porque incluyen demostración y tiempo para preguntas. Los de fundamentos conceptuales suelen ser más cortos pero más densos en información.

Precios
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El rango que encontré al investigar: entre 300 y 800 MXN por taller, dependiendo del tema, la duración y si incluye materiales. Es un rango accesible para lo que ofrecen. Algunas sesiones tienen precio diferenciado si asistes con pareja o compañero de práctica.

No conozco otro espacio en Tijuana con esta combinación de precio, formato presencial y enfoque educativo con rigor sobre consentimiento. Si lo hay, no lo he encontrado todavía — y lo busco activamente.


¿Para quién son estos talleres? (Y para quién no)
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Para quién sí
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Personas con curiosidad pero sin punto de entrada. Si llevas tiempo queriendo explorar el BDSM pero no sabes por dónde empezar, ni en quién confiar, ni cómo saber si lo que encuentras en internet es confiable o basura, los talleres son exactamente el punto de entrada que buscas. Son accesibles sin ser condescendientes.

Personas que ya practican y quieren estructura. Hay personas que llevan tiempo explorando por su cuenta, aprenden sobre la marcha, y en algún punto se dan cuenta de que les falta vocabulario técnico, marcos éticos o simplemente el contraste con otras personas que también practican. Los talleres les dan eso.

Parejas que quieren explorar juntas. Esto es más común de lo que parece. Una pareja con curiosidad sobre el BDSM pero sin experiencia previa a veces necesita un contexto neutro, sin la presión de que uno sabe más que el otro o de que alguien tiene que liderar. Un taller crea ese contexto. El artículo sobre kink en pareja: guía para introducir el BDSM en tu relación cubre bien la parte previa al taller.

Personas de orientación sexual o identidad de género diversa. La comunidad kink tiene una relación particular con la diversidad sexo-genérica. El BDSM no es propiedad de ninguna orientación ni identidad — lo practican personas de todos los géneros y orientaciones, incluyendo personas asexuales para quienes las dinámicas de poder pueden tener un valor completamente distinto al erotismo genital (Sloan, 2015). Los talleres de The Consent Club reflejan esa diversidad en el trato y en el contenido.

Para quién no
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No voy a romantizar esto. Hay personas para quienes el formato taller no es el mejor acceso.

Si buscas una experiencia sexual directa, los talleres no son eso. Son educación. Si buscas un espacio de práctica con desconocidos, tampoco es eso — aunque pueden ser un camino hacia encontrar esa comunidad.

Si el estigma es tan fuerte que la idea de estar en un cuarto con otras personas hablando de esto te genera más ansiedad que curiosidad, quizás el primer paso sea el contenido escrito antes que el presencial. No es que el taller esté mal — es que hay un orden que a veces tiene sentido respetar.

Y si lo que buscas es validar algo que ya sabes con certeza, los talleres probablemente te van a incomodar un poco: están diseñados para hacer preguntas, no para dar respuestas definitivas.


Privacidad y seguridad en los talleres: cómo protegen tu identidad
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Esta fue una de mis primeras preguntas cuando investigué The Consent Club. Y es legítima.

El anonimato en un taller presencial tiene un límite físico: estás en un cuarto con otras personas. Eso es un hecho. Lo que sí puede controlarse es quién sabe que estás ahí, con qué información te inscribes, y qué información sobre ti circula antes y después del taller.

The Consent Club opera con los siguientes principios:

Discreción en la inscripción. No necesitas registrarte con tu nombre legal. Puedes usar un apodo o un nombre kink (un nombre alternativo que muchas personas usan en espacios de comunidad para proteger su identidad fuera del entorno kink). La ubicación exacta del taller se comparte solo con personas inscritas y confirmadas.

Política de no-fotos. En los talleres no se permite fotografiar ni grabar sin consentimiento explícito de todas las personas presentes. Esto no es opcional ni negociable.

Código de conducta de la comunidad. Lo que sucede en el taller se queda en el taller. Exponer la identidad de otra persona que asistió — lo que se conoce como outing (revelar sin consentimiento la participación o identidad de alguien en un espacio kink) — va contra los principios fundamentales de la comunidad. Para más sobre seguridad en espacios kink, el artículo sobre seguridad en eventos swinger y kink en Tijuana tiene información más detallada.

Contexto de grupo pequeño. Esto también es una medida de seguridad. Los grupos reducidos permiten que los organizadores conozcan personalmente a cada participante antes de la sesión. No es un evento masivo donde cualquiera puede colarse.

No voy a prometerte anonimato absoluto porque sería irresponsable. Lo que sí puedo decirte es que las medidas que tienen son reales y están pensadas específicamente para proteger a personas que viven en un contexto donde el estigma tiene consecuencias concretas.


Por qué el formato presencial hace diferencia en el aprendizaje kink
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Esto me parece uno de los argumentos más sólidos para los talleres, y lo respaldo con algo más que intuición.

Hay investigación que compara el aprendizaje en formato presencial versus mediado por tecnología en contextos donde la experiencia encarnada importa (Kudryatsev et al., 2010). El resumen: para habilidades que requieren práctica, retroalimentación en tiempo real y calibración emocional, el presencial hace cosas que la pantalla no puede replicar.

En el contexto del BDSM, eso se vuelve muy concreto.

Aprender a leer las señales no verbales de otra persona durante una negociación no se aprende leyendo. Practicar cómo pausar una escena cuando algo se siente mal — no cuando hay una palabra de seguridad, sino cuando hay una señal más sutil — no se aprende con un video. Entender en el cuerpo propio qué es la respuesta fisiológica a la intensidad, y cómo distinguirla del malestar genuino, es algo que la investigación describe como experiencia encarnada (Turley, 2016): ocurre en el cuerpo, no en la cabeza.

El taller presencial no reemplaza la práctica real. No es eso. Pero sí da un contexto donde el aprendizaje tiene dimensiones que el contenido digital no puede dar: la presencia de otras personas con curiosidades similares, el espacio para hacer preguntas que en internet generan vergüenza, y la retroalimentación directa de alguien con experiencia.

Tenía dudas sobre si el formato taller era suficientemente riguroso para esto. Lo que encontré al investigar es que sí, al menos en el caso de The Consent Club — el diseño de las sesiones está pensado para que haya práctica, no solo clase magistral. Para quienes quieren complementar con contenido escrito, el glosario kink y BDSM: términos esenciales explicados es un buen apoyo antes de llegar al taller.


La comunidad detrás del taller: lo que pasa después de la sesión
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Esto es algo que no suele estar en la descripción oficial de ningún taller y que, en mi experiencia documentando espacios kink en Tijuana, marca toda la diferencia.

Un taller puede ser bueno o malo en términos de contenido. Pero lo que determina si alguien sigue explorando después no es solo la calidad de la información — es si encontró otras personas. Si salió del taller con la sensación de que hay un lugar al que puede volver, una comunidad que lo reconoce, un siguiente paso concreto.

The Consent Club no es solo talleres. Es la puerta de entrada a una comunidad más amplia que incluye munches (reuniones sociales informales para personas interesadas en el kink, sin actividad sexual, donde la gente se conoce en un ambiente relajado), eventos y espacios de práctica para quienes ya tienen experiencia y comunidad acumulada.

El taller es un punto de inicio, no un destino. Craig Webster (2018) documenta cómo la organización de eventos kink — incluidos los munches y los espacios educativos — cumple una función de construcción de comunidad que va mucho más allá del evento en sí. Lo que se construye en esos espacios es confianza, red, sentido de pertenencia. En Tijuana, donde esa red era prácticamente invisible antes, eso tiene un peso particular.

Lo que me parece más valioso de The Consent Club en ese sentido es que el taller no es un producto aislado. Es parte de un ecosistema donde conoces personas, construyes confianza con el tiempo, y vas encontrando tu lugar según tus propios intereses y ritmo. Nadie te presiona a avanzar más rápido de lo que quieres. Eso, en la práctica, es bastante raro.

La investigación sobre comunidades BDSM durante períodos de aislamiento también es relevante aquí: lo que más extrañaron los practicantes durante la pandemia no fue la práctica en sí, sino el acceso a la comunidad, el espacio para hablar con otros que entendieran sin necesidad de explicar todo desde cero (Jewtuch, 2025). Eso habla de algo real sobre el valor de estos espacios.


Cómo inscribirse a los talleres de BDSM en Tijuana
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El proceso es sencillo y está diseñado para proteger tu privacidad desde el primer contacto.

Paso 1: Revisar la programación actual

La oferta de talleres cambia con regularidad. Lo más directo es revisar el perfil oficial de The Consent Club en las plataformas donde tienen presencia activa. MxKinksters actualiza los eventos disponibles en la sección de talleres del sitio — ahí puedes ver qué hay disponible, fechas y temas.

Paso 2: Contacto inicial

El contacto se hace por mensaje directo a través del canal oficial. No necesitas dar tu nombre real en este punto. Puedes preguntar sobre el contenido del taller, el formato, si hay restricciones de acceso o si necesitas algún conocimiento previo. Las preguntas son bienvenidas — nadie te va a juzgar por preguntar cosas básicas.

Paso 3: Confirmación y pago

Una vez que decides inscribirte, se confirma el lugar y se comparte la información de pago. El rango de precio que mencioné antes (300–800 MXN) se confirma en este paso según el taller específico. Después del pago, recibes la ubicación exacta y cualquier indicación logística relevante.

Paso 4: Llegada al taller

Llegas, te presentas con el nombre con el que te inscribiste (puede ser tu apodo o nombre kink), y eso es todo. El ambiente es relajado. Nadie espera que llegues sabiendo nada.

Un dato práctico: si es la primera vez que asistes a un evento kink en Tijuana de cualquier tipo, llega puntual. No porque sea un requisito formal, sino porque las primeras presentaciones y el establecimiento de las reglas del espacio suceden al inicio y son importantes para que la sesión funcione bien para todos.


Preguntas frecuentes
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¿Necesito tener experiencia previa en BDSM para asistir a los talleres de The Consent Club?#

No. Los talleres introductorios están diseñados específicamente para personas sin experiencia previa. Si tienes dudas sobre qué nivel es el adecuado para ti, puedes preguntarlo directamente al contactar a The Consent Club — ellos pueden orientarte según el tema del taller y lo que buscas.

¿Los talleres incluyen actividad sexual o práctica con otras personas?
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No. Los talleres son educativos. Pueden incluir demostraciones (realizadas por los instructores con su propio consentimiento explícito), ejercicios de comunicación o roleplay de negociación, pero no hay actividad sexual ni prácticas físicas entre participantes. Si buscas espacios de práctica, eso es una etapa posterior y diferente.

¿Puedo asistir solo o es necesario ir en pareja?
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Puedes asistir solo. La mayoría de los participantes llegan solos. No hay ningún requisito de ir acompañado. Si vas en pareja, hay opciones de precio diferenciado en algunos talleres, pero no es una condición.

¿Cómo sé que el espacio es seguro para personas LGBTQ+?
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The Consent Club opera bajo principios de inclusión activa. Las personas de cualquier orientación sexual e identidad de género son bienvenidas. El lenguaje de los talleres no asume ningún género ni orientación — si llegas y algo no funciona para ti en ese sentido, puedes señalarlo directamente. La diversidad en el BDSM no es un accidente: la investigación documenta que la comunidad kink incluye una proporción significativa de personas no heterosexuales y de géneros diversos (Sloan, 2015).

¿Hay riesgo de que alguien me reconozca o que mi identidad quede expuesta?
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El riesgo cero no existe en ningún espacio presencial. Lo que The Consent Club hace es minimizar ese riesgo con medidas concretas: grupos pequeños, prohibición de fotografías, uso de apodos y un código de conducta que penaliza el outing. Si tienes una preocupación específica sobre tu privacidad, puedes plantearla antes de inscribirte y evaluar si las medidas son suficientes para ti.

¿Los talleres sirven para alguien con dolor crónico u otras condiciones físicas?
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El BDSM y las prácticas kinky tienen un rango amplísimo — muchas no requieren ninguna condición física particular. Hay investigación reciente que documenta que la participación en BDSM puede tener beneficios para personas con dolor crónico, aunque también hay desafíos específicos a considerar (Forer & Westlake, 2025). Si tienes una condición de salud relevante, es una buena pregunta para hacer al contactar a los organizadores antes del taller — ellos pueden orientarte sobre qué temas o formatos son más adecuados.


Lo que me queda después de documentar todo esto: The Consent Club hace algo concreto en Tijuana. Llena un espacio que estaba vacío y lo hace con rigor y cuidado. Si llevas tiempo dando vueltas en internet buscando un punto de entrada real, esto es lo más cercano a eso que he encontrado en la ciudad.

Si quieres explorar más sobre los fundamentos antes de dar el paso al taller, el artículo sobre errores comunes al iniciar en el BDSM y cómo evitarlos tiene información práctica que complementa bien lo que cubro aquí.

El resto lo decides tú a tu ritmo.


Bibliografía
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Barker, M. (2013). Consent is a grey area? A comparison of understandings of consent in Fifty Shades of Grey and on the BDSM blogosphere. Sexualities, 16(8), 896–914. https://doi.org/10.1177/1363460713508881

Forer, R., & Westlake, B. (2025). Pain for pain: the benefits and challenges of BDSM participation for people with chronic pain – An exploratory study. Psychology & Sexuality. https://doi.org/10.1080/19419899.2025.2507699

Jewtuch, K. (2025). „W BDSM jest się o wiele bliżej niż półtora metra". Społeczności i praktycy BDSM podczas pandemii COVID-19. Prace Kulturoznawcze, 29(2). https://doi.org/10.19195/0860-6668.29.2.6

Kudryatsev, A., Krasny, M., & Walther, J. (2010). Dissemination of Outreach Education Programs: In-Person and Computer-Mediated Strategies. Journal of Extension, 48(5). https://doi.org/10.34068/joe.48.05.04

Sloan, L. J. (2015). Ace of (BDSM) clubs: Building asexual relationships through BDSM practice. Sexualities, 18(5–6), 548–563. https://doi.org/10.1177/1363460714550907

Turley, E. L. (2016). ‘Like nothing I’ve ever felt before’: understanding consensual BDSM as embodied experience. Psychology & Sexuality, 7(2), 149–162. https://doi.org/10.1080/19419899.2015.1135181

Webster, C. (2018). Fifty shades of organising kinkster events: munch events in the BDSM community. International Journal of Hospitality and Event Management, 2(3/4). https://doi.org/10.1504/ijhem.2018.092395

Anteros Kinster
Autor
Anteros Kinster
Nacido y criado en Tijuana. Organizo munches, creo espacios seguros y ayudo a quienes quieren explorar el kink a hacerlo con información, respeto y sin vergüenza.

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