¿Qué esperar en tu primer munch? Mi guía personal de etiqueta#
Dar el primer paso siempre asusta. Lo digo por experiencia propia. Si alguna vez buscaste “cómo empezar en BDSM” en Google y terminaste más confundido o asustado que antes, ya sé cómo te sientes.
Cuando me enteré de que los munches eran simplemente reuniones sociales en lugares públicos (sin disfraces, sin látigos, solo café), sentí un alivio enorme. Pero inmediatamente después llegó otra preocupación: "¿Y si hago o digo algo que no debo? ¿Hay reglas secretas que no conozco?"
Para calmar mis propios nervios, me puse a investigar la etiqueta de estos espacios. Te comparto lo que encontré: los “no negociables” que anoté para que mi primera experiencia sea respetuosa y sin dramas.
Lo que me imagino que pasará (basado en lo que he investigado)#
Lo investigué y resulta que estos eventos existen precisamente para conocer gente sin que nadie te presione a hacer nada (Webster & Klaserner, 2019). No son antesalas para orgías.
Así que, en términos prácticos, esto es lo que espero encontrar cuando organice o asista a uno:
- Un lugar súper normal. Como un restaurante en Tijuana. La idea es que sea tan mundano que reduzca la ansiedad y que cualquiera pueda levantarse e irse si se siente incómodo.
- Ropa de diario. Nada de cueros ni fetiches. Voy a llegar de jeans.
- Pláticas de todo tipo. Seguramente hablaremos de nuestras dudas o miedos sobre el kink, pero no me sorprendería terminar hablando de tacos o de series.
- Gente muy variada. Según la investigadora Cynthia Carlström, la diversidad es la norma en estos espacios, así que espero ver personas de todo tipo, edades y orientaciones.
Las reglas de etiqueta que me grabé en la cabeza#
La cultura kink tiene un protocolo claro, y tiene sentido: el pilar de todo esto es el consentimiento. Estas son las reglas que apunté en mi libreta para no regarla:
1. El toque prohibido (sin preguntar)#
Esta es la regla de oro que más me llamó la atención. En estos espacios, no asumes que puedes tocar a nadie. Ni siquiera para un apretón de manos o un beso en la mejilla al saludar. La costumbre es preguntar: "¿Te incomoda si te saludo de mano?" Al principio me sonaba rarísimo, pero pensándolo bien, me parece la forma más pura de mostrar respeto.
2. Adiós a los roles en la mesa#
Que alguien se describa como “dominante” en su perfil no significa que yo deba tratarlo como mi amo en el restaurante. En el munch, todos somos iguales. Entendí que tratar a alguien según su rol kink en un espacio social (sin que te haya invitado a hacerlo) es una gran falta de respeto.
3. El código del silencio (Privacidad)#
Lo que pasa en el munch, se queda en el munch. Muchas personas no son abiertas sobre sus intereses con sus familias o en sus trabajos. Tomar una foto sin permiso o mencionar luego en redes sociales “ay, vi a fulanito en el evento”, destruye toda la confianza. Mi regla: asumo que todos somos agentes secretos protegiendo la identidad del otro.
4. Cero interrogatorios#
Ir a un munch es para socializar, no para hacer una encuesta morbosa. Aprendí que preguntarle a alguien "¿y tú qué tan lejos llegas?" en los primeros cinco minutos es de muy mal gusto. Si la plática se da sola, qué bueno. Si no, a respetar el misterio.
5. Mi plan: cerrar la boca y abrir las orejas#
Para mi primera vez, mi estrategia es simple: voy a observar. No tengo nada que probarle a nadie. De hecho, planeo llegar y decir abiertamente “es mi primera vez y estoy nervioso”. En mi experiencia, la vulnerabilidad siempre te gana más respeto que tratar de sonar como un experto que no eres.
¿Y si me da un ataque de pánico social?#
Es lo más normal del mundo. Lo investigué y resulta que los munches existen precisamente para eso: para quien todavía está construyendo su lugar en todo esto (Kuperberg & Walker, 2026). No soy el primero que va a llegar con las manos sudando.
Por si acaso, este es mi “Plan de Emergencia”:
- Llevar una pregunta de rescate: Algo sencillo como "¿Cómo descubriste la comunidad?" sirve para romper el hielo.
- Buscar al que organiza: Son los que están acostumbrados a recibir a los nuevos.
- Irme si quiero: Si me abrumo a los 20 minutos, pago mi cuenta y me voy. No le debo explicaciones a nadie.
- Pedir limonada: Cero alcohol para el primer evento. Necesito mi cabeza clara para leer el ambiente.
Shout Out a Tijuana: Hagamos el primer Munch#
Escribir todas estas reglas me da muchísima tranquilidad, pero también me frustra un poco porque sigo sin encontrar un espacio en Tijuana donde pueda ponerlas a prueba de forma segura.
Si has leído hasta aquí, seguro estás en las mismas. Y bueno, algo hay que hacer, ¿o no?
Únete al Grupo Privado de Facebook para que empecemos a organizarnos, Kinkster. Si somos suficientes, podemos aplicar toda esta etiqueta en nuestro propio evento.
También puedes pasar por Tijuana Kink Machín, donde platico un poco más sobre lo que quiero que sea esta comunidad.
De todas formas, ya llevas ventaja: sabes qué esperar.
Mis referencias de exploración#
Si, como a mí, te da paz mental leer artículos para entender cómo funcionan las cosas, aquí te dejo los textos de donde saqué estas ideas:
- Carlström, C., & Andersson, C. (2019). The queer spaces of BDSM and non-monogamy. Journal of Positive Sexuality.
- Kuperberg, A., & Walker, A. M. (2026). From munches to meaning: BDSM communities, connection, and social networks. The Journal of Sex Research.
- Parchev, O. (2025). Between normalization and transgression: The complexity of consensual non-consent in BDSM. Sexuality & Culture.
- Pascoal, P. M., Cardoso, D., & Henriques, R. (2015). Sexual satisfaction and distress in sexual functioning in a sample of the BDSM community. The Journal of Sexual Medicine.
- Webster, C., & Klaserner, M. (2019). Fifty shades of socializing: Slosh and munch events in the BDSM community. Event Management.





