¿Qué es kink shaming? El estigma que nadie nombra pero todos han sentido#
Hay una conversación que casi nunca pasa en voz alta. Alguien menciona algo que le gusta, algo que le llama la atención, algo que quiere explorar — y la respuesta que recibe no es una pregunta, ni interés, ni siquiera indiferencia. Es una cara. Un “eso está mal” apenas disfrazado. Un silencio que lo dice todo.
Eso tiene nombre: kink shaming (vergüenza por prácticas kink). Y si alguna vez lo has vivido, o si lo vives internamente cada vez que reconoces algo de ti mismo, quiero que sepas que no es raro. Es sistemático. Aquí te explico qué es, cómo opera y por qué entenderlo cambia la conversación.
Qué significa kink shaming, con precisión#
El kink shaming es el acto de avergonzar, ridiculizar o patologizar a alguien por sus intereses, deseos o prácticas kink (prácticas eróticas no convencionales) — ya sea en persona, en línea o, la versión más silenciosa, en la propia cabeza.
No voy a mentirte: la definición suena sencilla, pero el fenómeno es más complicado de lo que parece. Porque el kink shaming no siempre viene de alguien que sabe lo que está haciendo. A veces viene de personas que genuinamente creen que te están “ayudando”, que te están “advirtiendo”, o que simplemente están siendo honestas sobre lo que les parece normal.
Puede presentarse como:
- Burlas directas: “¿eso es de alguien con traumas”, “qué asco”, “ya sé de qué terapia necesitas”.
- Patologización: tratar el interés en prácticas kinky como síntoma de algo que necesita reparación. La investigación ha documentado cómo prácticas BDSM consensuadas han sido históricamente interpretadas como señales de disfunción psicológica, incluso cuando los practicantes reportan experiencias positivas y mayor vitalidad erótica (Santos et al., 2025).
- Invalidación suave: “no entiendo cómo alguien puede querer eso”, “supongo que cada quien”, dicho con un tono que claramente no acepta cada quien.
- Kink shaming internalizado: la versión más común y la más ignorada. Es cuando tú mismo juzgas tus propios deseos antes de que nadie más lo haga. Te preguntas si estás bien, si algo está mal contigo, si mereces sentir lo que sientes.
Este último tipo es especialmente relevante para alguien que está empezando a explorar. Puedes encontrar los términos correctos en el Glosario Kink y BDSM: Términos Esenciales Explicados y aun así tener esa voz interna que dice “pero ¿esto es normal?”. Eso también es kink shaming — solo que viene de adentro.
De dónde viene: el contexto cultural que lo alimenta#
El kink shaming no nació solo. Tiene una historia detrás.
La sexualidad fuera de ciertos moldes — el placer que no es reproductivo, que no sigue el guion de siempre, que involucra exploración de poder o sensaciones intensas — ha sido tratada durante siglos como peligrosa, enferma o moralmente deficiente. Esto no es opinión: es historia de la psiquiatría, del derecho, de la religión.
En Tijuana, el contexto tiene una capa adicional. La ciudad tiene reputación de apertura, pero esa apertura suele referirse a trabajo sexual y consumo de cuerpos ajenos, no a la exploración personal, consensuada y comunitaria del deseo. Aquí puedes encontrar fácilmente lo que alguien más ofrece. Lo que cuesta encontrar es un espacio para explorar lo que tú quieres, con quién quieres, de manera informada y sin ser juzgado.
Ese vacío cultural — entre “ciudad sin límites” y “comunidad kink real” — es exactamente donde el kink shaming prospera. Porque sin espacios seguros, sin vocabulario compartido, sin comunidad, el deseo queda aislado. Y el aislamiento hace que sea más fácil creer que algo está mal contigo.
La investigación sobre comunidades BDSM muestra que los espacios de socialización — como los munch events, reuniones informales donde la comunidad se conoce sin que haya actividad sexual — funcionan precisamente como antídoto a ese aislamiento (Webster & Ivanov, 2019). Son lugares donde la norma es la curiosidad y la conversación, no el juicio.
Por qué el kink shaming hace daño real#
Podría parecer que el kink shaming es solo incomodidad social. Alguien dice algo, tú te molestas, sigues adelante. Pero el daño va más allá de eso.
Primero: el kink shaming desconecta a las personas de información que necesitan. Si explorar el fetichismo, el bondage o cualquier otra práctica se siente peligroso de mencionar, es difícil hacer preguntas, buscar orientación o aprender sobre seguridad. Y la falta de información, especialmente en prácticas que involucran riesgo físico, tiene consecuencias reales.
Segundo: refuerza el silencio que permite el abuso. Esto me importa un chingo, por eso lo digo con claridad: cuando todo el kink se trata como vergonzoso e innombrable, se hace más difícil distinguir entre una práctica consensuada y libre — que merece respeto — y una dinámica abusiva que se escuda en el kink para evitar escrutinio. La discusión abierta sobre qué es kinky y qué no lo es, qué es consensuado y qué no, requiere que primero podamos hablar del tema sin que alguien salga corriendo.
Tercero: el kink shaming internalizado tiene costo emocional. No me refiero a dramatismo — me refiero a que vivir con la sensación de que algo en ti está mal, que tu curiosidad es una falla, que tu erotismo es un problema, tiene un peso. Ese peso afecta cómo te relacionas contigo mismo y con otros.
Lo que la investigación apunta — y lo que la experiencia de comunidad confirma — es que participar en espacios seguros, conocer a otras personas con intereses similares y acceder a información verificada tiene un efecto real en ese peso (Webster & Klaserner, 2019).
Qué no es kink shaming: la distinción que importa#
Hay una confusión que conviene aclarar: señalar que una práctica es abusiva, no consensuada o que causa daño a terceros no es kink shaming.
El kink shaming ocurre cuando se juzga una práctica consensuada entre adultos, no porque cause daño, sino porque genera incomodidad o porque no encaja en la norma social. Ahí está la diferencia.
- Decir “me incomoda esa práctica y no quiero participar” — válido, con toda la legitimidad del mundo.
- Decir “esa práctica está mal y quien la hace tiene un problema” — eso es kink shaming.
- Señalar que una dinámica específica no tiene consentimiento real, que alguien está siendo presionado, o que se está causando daño — eso es otra conversación, completamente diferente.
El fetichismo, los roles de poder, las prácticas de sensación intensa — nada de eso es inherentemente dañino. Lo que determina si una práctica es ética no es cuánto se aleja de la norma, sino cómo está negociada, cómo se puede revertir, y qué tan libre es la participación de todos los involucrados. El placer tiene formas muy distintas, y ninguna requiere justificarse ante quien no participa.
Cómo responder al kink shaming — y al que viene de adentro#
No tengo una fórmula universal. Lo que a mí me ha funcionado es separarme de la reacción inmediata y preguntarme qué está detrás de la crítica: ¿ignorancia real, miedo ajeno, o algo que vale la pena considerar?
Algunas cosas concretas:
Frente al kink shaming externo:
- No tienes ninguna obligación de defenderte o de educar a quien no tiene interés real en aprender. Tu energía tiene un límite.
- En contextos donde la conversación puede ser productiva, los datos ayudan. La investigación sobre bienestar en comunidades kink es más sólida de lo que la mayoría imagina (Selič & Jug, 2025).
- Poner límites claros —“prefiero no hablar de esto contigo”— es una respuesta completa.
Frente al kink shaming internalizado:
- Contrastar fuentes ayuda. Leer sobre prácticas en contextos educativos, no en foros de horror, cambia el marco.
- Encontrar comunidad cambia más. Conocer a personas que comparten intereses similares y que llevan vidas funcionales, éticas y satisfactorias tiene un efecto que ningún artículo puede replicar del todo.
Si estás en Tijuana y quieres empezar a explorar sin presión, los munches son exactamente eso: reuniones sociales sin actividad sexual, donde puedes hacer preguntas y conocer a la comunidad local con total discreción. No hay nada que probar ni nadie a quien impresionar.
El vocabulario y el contexto que necesitas para moverse por este mundo lo encuentras en el Glosario Kink y BDSM: Términos Esenciales Explicados. No porque haya un examen, sino porque tener las palabras hace más fácil pensar con claridad sobre lo que quieres.
Bibliografía#
Santos, L., Macedo, F., & Sani, A. I. (2025). Erotic vitality and BDSM practices: Sexual experiences of self-identified submissive cisgender heterosexual Portuguese men. Sexes, 6(2), 30. https://doi.org/10.3390/sexes6020030
Webster, C., & Ivanov, S. H. (2019). Events are bound to happen, spank you very much: The importance of munch events in the BDSM community. SSRN Electronic Journal. https://doi.org/10.2139/ssrn.3461218
Webster, C., & Klaserner, M. (2019). Fifty shades of socializing: Slosh and munch events in the BDSM community. Event Management, 23(1). https://doi.org/10.3727/152599518x15378845225401
Selič, M., & Jug, V. (2025). Childhood sexual abuse, adult attachment styles, and involvement in BDSM practices in adult intimate relationships. Behavioral Sciences, 15(6), 813. https://doi.org/10.3390/bs15060813





